Cuando la inteligencia artificial fichó por las grandes ligas
La inteligencia artificial atraviesa un momento bisagra. Gobiernos, millonarios y gigantes tecnológicos mueven ficha con apuestas que hace un año habrían sonado a ciencia ficción: Japón quiere desplegar diez millones de robots laborales para 2040, un magnate indio planta cara al paquete ofimático de
La inteligencia artificial atraviesa un momento bisagra. Gobiernos, millonarios y gigantes tecnológicos mueven ficha con apuestas que hace un año habrían sonado a ciencia ficción: Japón quiere desplegar diez millones de robots laborales para 2040, un magnate indio planta cara al paquete ofimático de Microsoft con treinta millones de su bolsillo, y hasta el Banco de Inglaterra se pregunta cómo poner orden a los agentes financieros que actúan solos. La conversación ha saltado del laboratorio a los consejos de administración, y lo que sigue es un repaso por las novedades que de verdad cambian el tablero.
**Japón ficha por los robots para tapar su crisis laboral.** El Gobierno japonés ha convertido en estrategia oficial lo que hasta ahora era un eslogan. La idea es desplegar diez millones de robots impulsados por inteligencia artificial en dieciocho sectores distintos antes de 2040, con una inversión pública cercana a un billón de yenes, unos 6.100 millones de dólares, repartidos en cinco años. La urgencia responde a un problema demográfico muy real: cada vez hay menos gente en edad de trabajar y el país necesita llenar huecos en cuidados, construcción, logística y agricultura, entre otros. La apuesta no es solo comprar máquinas, sino crear un modelo nacional de inteligencia artificial pensado específicamente para que los robots entiendan el mundo físico.
**El magnate indio que quiere destronar a Microsoft Office.** Bhavin Turakhia, conocido por haber vendido empresas de tecnología por cifras enormes, ha sacado la chequera personal para lanzar Neo, un asistente con inteligencia artificial pensado para empresas que aspire a sustituir al paquete ofimático de Microsoft y al conjunto de aplicaciones de Google. La inversión inicial ronda los treinta millones de dólares sacados de su propio patrimonio, y se trata de su quinto proyecto empresarial y el segundo dedicado a los programas para empresas. La idea no es tanto hacer otro procesador de textos, sino reimaginar el trabajo de oficina desde cero, con la inteligencia artificial como pieza central y no como añadido.
**SpaceX tantea un dispositivo con inteligencia artificial que recuerda a un teléfono.** La compañía aeroespacial habría enseñado a inversores un prototipo de un aparato similar a un teléfono móvil, pero con la inteligencia artificial como eje, justo antes de su salida a bolsa. Es una señal más de que la empresa quiere ampliar su negocio hacia las comunicaciones inalámbricas, algo que ya dejó entrever con sus acuerdos con operadores de satélites. El movimiento pondría a la compañía en competencia directa con los grandes fabricantes de teléfonos, aunque con una propuesta muy distinta: menos aplicaciones y más conversación con un asistente integrado.