La inteligencia artificial se cuela en menús, juicios y consejos paternales

Esta semana deja una imagen curiosa: una herramienta que todavía no sabe dibujar un filete apetitoso ya está revolucionando cómo trabajan los diseñadores, cómo se reparten las compensaciones económicas entre autores y editoriales, y hasta cómo un padre explica a sus hijos qué es la inteligencia arti

Esta semana deja una imagen curiosa: una herramienta que todavía no sabe dibujar un filete apetitoso ya está revolucionando cómo trabajan los diseñadores, cómo se reparten las compensaciones económicas entre autores y editoriales, y hasta cómo un padre explica a sus hijos qué es la inteligencia artificial. Entre demandas, imágenes de comida que dan repelús y agentes digitales que se desbocan, el debate deja de ser técnico y se vuelve profundamente cotidiano.

**Carne con aspecto de cuero de reptil en las cartas de los restaurantes.** Un artículo de *The Guardian* recoge el creciente rechazo de los consumidores ante las imágenes generadas por inteligencia artificial que inundan los menús digitales. Desde una barbacoa jamaicana en Denver hasta cadenas más grandes, los platos ilustrados con esta tecnología muestran texturas extrañas, brillos irreales y carnes que parecen correas llenas de bichos. Usuarios en redes sociales han convertido el asunto en viral: comer, dicen, es una experiencia demasiado humana como para que una máquina la arruine con imágenes que producen rechazo en lugar de hambre.

**Diseñadores, tranquilos: la inteligencia artificial es el "becario" de la oficina, no el sustituto.** Líderes del sector del diseño y la producción audiovisual consultados por *The Guardian* aseguran que los profesionales cualificados no deberían sentirse amenazados por la llegada de la generación automática de contenidos. Aseguran que las empresas tienden a usar la tecnología como un apoyo para tareas menores, igual que un becario que hace los trabajos pesados, más que como un reemplazo del talento creativo humano. La idea clave: quien sabe lo que hace sigue siendo imprescindible; quien no, tiene un problema que no venía de la máquina.

**La aventura de verano con el asistente de voz de Apple se enfrió rápido.** Un columnista de *Wired* cuenta cómo empezó enamorado de la versión de pruebas del nuevo asistente inteligente de los teléfonos de Apple, pero que, conforme se acerca el lanzamiento definitivo, ya ni se acuerda de que existe. La promesa inicial (conversaciones más naturales, comprensión profunda del contexto) no ha aguantado el uso diario, y la rutina ha ganado al entusiasmo. Un recordatorio de que la expectación mediática y la experiencia de uso siguen viviendo en planetas muy distintos.

**El padre que usó un cuento del Doctor Seuss para entender la inteligencia artificial.** Daniel Susskind, investigador y padre de tres hijos, explica en *The Guardian* cómo una herramienta le escribió en segundos una historia al estilo del célebre autor infantil, lo que le hizo entender de golpe el poder y los riesgos de esta tecnología. Su consejo a otros padres: permitir que los niños la usen, pero sin dejar de lado las habilidades básicas como leer, escribir a mano o pensar sin ayuda. Susskind recuerda un cuento que siempre quiso escribir con su padre sobre un Disneyland vacío y cómo la herramienta le permitió, finalmente, ver esa historia hecha realidad.